La principal indicación por la que se realizan la gran mayoría de las cirugías de vesícula la constituye la presencia de cálculos en el interior de la vesícula y que produzcan síntomas.
Con la aparición de la ecografía ó ultrasonografía y el incremento de los exámenes realizados para prevenir el deterioro de la salud, se ha visto que son muchas las personas que presentan cálculos en la vesícula y que no manifiestan síntoma alguno. Alrededor del 10 - 15% de la población de Estados Unidos la presenta, extendiendose ésta estadística por los países de todo el mundo. Teniendo en cuenta la historia natural de la enfermedad, sólo 1 de cada 10 personas con dichos cálculos padecerá de manifestaciones clínicas en los primeros 5 años del cuadro y 2 de cada 10 en los 20 años.
De estas cifras surge el cuestionamiento de si se debe operar a todas las personas portadoras de litiasis vesicular ya que tendría que operarse a un gran número de personas que nunca padecerán síntomas o molestias, teniendo siempre presente los riesgos que involucra toda cirugía. También deben considerarse los gastos, sobre todo en países en vías de desarrollo, que acarrearía en los escasos presupuestos sanitarios que poseen dichos países.
La conclusión que adhieren muchos profesionales es la de no operar a todos los cuadros asintomáticos de litiasis de vesícula, salvo ciertas excepciones precisas que el cirujano considerará si son aplicables o no.

Aquellas personas con cálculos en la vesícula y que le estén ocasionando síntomas deben ser sometidas a una intervención quirúrgica para solucionar el cuadro, siempre y cuando no presenten algún riesgo que la contraindique.
Constituye el tratamiento de elección ya que éstas personas quedan curadas totalmente, sin manifestaciones clínicas y el riesgo es mínimo.
Para realizar esta cirugía, como cualquier otra, deben realizarse una serie de estudios clínicos para detectar enfermedades asociadas que contraindiquen o que puedan llegar a complicarla. En caso de encontrarse al trastorno previo, éste deberá ser resuelto previo al acto quirúrgico.
La edad de la persona no representa actualmente un impedimento para llevarla a cabo, lo importante es que el enfermo se encuentre en buenas condiciones mentales y físicas.
En las personas operadas anteriormente del corazón, con marcapasos o trastornos pulmonares, como asma, enfisema y cuadros bronquiales crónicos, es importante la realización de la valoración quirúrgica previa y de la magnitud del cuadro vesicular a la hora de evaluar si puede ser operado o no.
En los últimos años apareció la cirugía laparoscópica que revolucionó las operaciones de la vía biliar, ya que se utilizan pequeñas incisiones a través de las cuales se introduce material especializado para extraer la vesícula. Sus ventajas sobre la cirugía convencional son la rehabilitación rápida de la persona, reintegro a sus tareas habituales en menor tiempo, el dolor postoperatorio es menor y las lesiones son mínimas.

Cirugia de vesicula en tijuana
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Dr Jaime Ponce de León - Cirujano Laparoscopista - Tijuana
Como toda cirugía, tiene sus riegos y complicaciones que pudieran aparecer luego de realizada la misma.

La más grave complicación propia de este tipo de cirugía es la lesión del resto de la vía biliar, principalmente si no es detectada durante el acto quirúrgico. No es frecuente y está relacionada con la experiencia del cirujano que realice la operación.
También pueden aparecer otras complicaciones ocasionadas por el instrumental utilizado en la cirugía laparoscópica, donde puede perforarse intestino, arteria aorta, vena porta o vejiga; pero afortunadamente su frecuencia es igualmente baja.